Luz y Tinta

Photography & Literature

Sin destinatario

Lineas y lineas y plumas y hojas se agotan escribiéndote. Paso las noches dedicándote letras. Muy pocos son versos. Más bien, pequeñas ideas. Ensayos que se perfilan, sueños que quieren ser, pasión derramada sobre papel blanco.

Te escribo y te escribo pero tú nunca lees… quizá por eso te escribo.

Diálogo sobre un diálogo (JL Borges)

  • A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja… Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.
  • Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron
  • A (ya en plena mística)- Francamente, no recuerdo si esa noche nos suicidamos.

Encandilada

Había una vez una niña que no sabía la diferencia entre estar enamorada y estar encandilada.

El ciego

El ciego ve con la memoria

Variaciones sobre cadáveres

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Dos cadáveres en la mesa. Dos miembros de cadáveres en la mesa. Dos miembros de cadáveres en la mesa se marchitan. Día a día, los observo al entrar a casa. Rojo uno, azul ya el otro; un charco líquido descansa bajo los miembros. Disfruto de un buen vino a su lado. Las partes están casi secas. Tersas aún, las toco ¿Cómo serían en vida? ¿Cómo se verían de ser cuerpo? ¿El viento las acariciaría? ¿Disfrutarían el agua? ¿Se alegrarían con el sol? , Tomo unas tijeras y reduzco aún más los pedazos. Quizá los primeros días fueron horribles pero después de tanto tiempo se que ya no sienten. Ya no les importa observar mientras mueren. No les importa que el charco desaparezca. Cualquier rastro de esperanza, esa que debió esfumarse cuando fueron arrancadas, descansa entumecido. ¿Cómo será morir paralizado? ¿Cómo será esperar la muerte mientras tu asesino te presume a sus visitas? ¿Cómo mientras ellas te tocan, te huelen y te alaban? ¿Cómo sin poder gritar? ¿Cómo sin poder gritar? ¿Cómo sin poder gritar que te marchitas?

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Entró a la tienda. Se maravilló al observar un bello brazo asiático. Parecía haber pertenecido a una de mujer joven; una niña de entre 16 y 19 años. Aunque fresco, necesitaba algo más añejo. Se acercó a un raro espécimen pakistaní. Este sin duda era de hombre, delicado pero fuerte, se notaban sus largos viajes por el desierto. Más tarde, después de contemplar el hermoso ébano sudafricano, encontró su objetivo: un brazo neozelandés. Firme, de manos grandes y perfiladas, culminaba en unos dedos suaves y limpios. Tomo la maceta, pagó y sonrió pensando en su amada.

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Tu y yo. No compartimos color, aroma, amantes o gustos… pero compartiremos la asquerosidad de la muerte. Aquí, en este mundo artificial, lejos de los verdes parajes y el intenso sol, nos marchitaremos. Este frasco será nuestro sepulcro y los cuerpos hermanos, putrefactos, calmaran nuestra sed. Tu y yo moriremos. Tu y yo guardaremos en la memoria cada corte, cada pétalo perdido y cada llanto deseado. Tu y yo hasta el último suspiro, seremos una. Hasta que la última hoja caiga, tu y yo nos fundiremos en una nueva vida: como dos cadáveres enamorados.

magnolius:

Part of the “Cubs” series by Russian artist/illustrator Oleg Douryagin
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magnolius:

Part of the “Cubs” series by Russian artist/illustrator Oleg Douryagin

(via atemahawke)

Tres años

¿Y la mamá de papá? En el cielo. No, la tuya está en el cielo. Pero el cielo es un lugar muy grande. Ah, sorry

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